El flash de las cámaras fotográficas cegaba por segundos la vista de los cuatro integrantes de la banda, con paso lento, se situaron cada uno en la silla que les correspondía. Bill junto con Tom y a cada extremo, Georg y Gustav.
El vocalista sonreía de la mejor forma posible, y al instante las preguntas comenzaron a bombardearle de manera incesante, su manager tomo uno de los micrófonos, pidiendo a la enorme multitud de reporteros que se calmaran y en orden mencionaran las preguntas a los chicos.
Una mujer de cabello corto y pelirrojo fue la primera en ser elegida para hablar, se levanto de su asiento, con un micrófono y su camarógrafo a su lado derecho, cuestiono al menor de los gemelos.
-Bill¿podrías explicarnos el porque de ese beso entre tu hermano y tu?-- Al momento que acabo de hablar, otras personas detrás de ella la apoyaban para que este contestara. El chico se levanto y puso un dedo sobre sus labios, pidiéndole a todos que se callaran, y así lo hicieron, tomo aire y volvió a sentarse para tomar el micrófono con firmeza.
-Gracias a todos por venir, se que les interesa mucho esto. Estoy seguro que se hicieron muchos rumores al respecto mucho antes de ese "roce" entre Tom y yo. Pero les aseguro que nada tiene que ver la verdad con lo que se imaginan.--Bill fue interrumpido por otro reportero
-¿Dices que hicieron eso por publicidad?--Reclamó con enojo, pensando en como esos chicos adolescentes con facilidad manipulaban cuanto quisieran a los demás.
-¡Por supuesto que no!--Gritó Tom con enojo, Bill le dio una fugaz mirada, este enmudeció.
-Como dijo mi hermano, claro que no hicimos esto a propósito. Es mas cosa personal.
-¡¿Entonces afirmas que hay una relación amorosa entre ustedes dos?!--Dijo un hombre ya mayor, refiriéndose a ambos gemelos. El menor de ellos sonrió con amargura.
-No digan tonterías-- Gustav tomo ahora el micrófono -- Bill se refiere a que esto paso por una pelea entre ellos para ser mas preciso.
-Así es, pero ustedes --Habló el chico mirando con dureza a todos esas personas frente a él-- no me dejan hablar, solo quieren cambiar el contexto de lo que digo.
-¿De que fue la pelea Bill?--Preguntó la pelirroja nuevamente.
-Una de las típicas peleas entre hermanos. No se como se nos salio de las manos. Ese contacto que tuvimos el y yo, fue digamos su "táctica" para avergonzarme.
-¿Por qué se escondían de nosotros, si era tan sencilla la explicación¿No será que ocultan algo?-- Gritaba con voz aguda una chica de cabellos rizados y rubios.
-Para nada-- Contestó Georg -- Quisimos dejar que se calmara un poco la tormenta, también para que Tom explicara un poco.
Ahora los ojos de todos los reporteros se centraban en el mayor de los Kaulitz, este solo escuchaba un "bla bla" repetido y continuo de todas las personas que les rodeaban, hasta que la voz de Bill le hizo eco en su cabeza, diciéndole: contesta.
-Perdón... podría repetirme la pregunta--Pidió Tom, con un tono aburrido en su voz.
-Dije¿por qué fue esa tu táctica para desquitarte con tu hermano?--Volvió a preguntar el hombre con su cabellera llena de canas blancas.
-Pues... lo que siempre anhelo Bill, fue la fama. Pensé que ese seria el peor golpe que podría darle, con su tan querido publico. Fui un...estupido. Siento para todas las fans causarles esta confusión, y a los medios también. Lo personal no debió revolverse con nuestro trabajo. Fue poco profesional de mi parte.-- Explicó Tom, las preguntas seguían y seguían, por su actitud eran muy convincentes de que ese fue el verdadero motivo, ninguno mas. Satisfechos, la prensa pidió disculpas a la banda por ciertas publicaciones suyas en donde decían que ambos chicos ya tendrían una relación más allá de la hermandad.
Todos con amabilidad y educación aceptaron las disculpas, echarse a los medios contra suya no seria para nada bueno, pero Bill les dejo muy en claro que si aquello se volvía a repetir, no se la pasarían muy bien.
-Lo manejaron excelente chicos-- Les felicito David, poniendo sus brazos alrededor de los hombros de ambos gemelos.
-Gracias-- Murmuró Bill, dándole una sonrisa.
-¿Tu ya estas mejor? --Cuestionó el manager a Tom
-Claro, aun me mareo al despertar. Supongo que se quitara con el tiempo
-Espero que si-- Dijo Gustav, guardando sus cosas.
-Se quedaran algunos días mas en este hotel chicos, hasta que las cosas allá afuera se calmen un poco.--Todos asintieron, y miraron como su manager salía por la puerta principal.
-Salgamos-- Dijo de pronto el menor de los gemelos, cuando estaban todos sentados en el sofá cómodamente mirando el televisor.
-¿Te han dado ganas?-- Preguntó Gustav sin apartar la mirada del aparato
-Si--contestó a secas
-Podríamos ir a una fiesta que van a hacer por aquí cerca-- Comento Georg levantándose
-¿Como es que sabes de todas las fiestas del rumbo?-- Gustav le preguntó.
-Tengo contactos.--Respondió Georg, arreglándose un poco su cabello frente al espejo de igual forma Bill, mientras que Gustav y Tom solo se colocaron sobre sus cabezas sus gorras.
Caminaban con lentitud, platicando menos uno: Tom.
Estaba sumido en sus propios pensamientos, de aquella noche habían pasado dos semanas y no podía asimilarlo siquiera. Se detuvo en seco al mirar un letrero de un bar que estaba de camino a la fiesta que les había comentado Georg, cuando Georg miro que Tom cambiaba de rumbo le pregunto:
-¿Te quedas?- Él asintió con su cabeza, separándose de sus amigos y el que le causaba tanta angustia desde hacia días: su gemelo.
Dentro estaba un chico cantando a ritmo de rap alguna canción, se sentó en la barra y pidió solo una cerveza, le extendieron la botella, inclino la boca de ese objeto de cristal entre sus labios y comenzó a beber ese elixir.
El alcohol le podría hacer olvidar por un momento la tristeza que sentía, lo idiota que confirmaba que era a cada frialdad de parte de Bill. La soledad que de ahora en adelante tendría como condena por enamorarse de su pecado oscuro. Ni siquiera el mismo sabio si había valido la pena ese beso que lo subió le mostró las puertas de algún extraño y retorcido paraíso, hundiéndolo ahora en el centro del más profundo de los abismos. Intento salir durante dos semanas, sin lograr respirar de igual manera.
Botella tras otra, pasaban por su sistema. No quería dejar de beber por más mal que se sintiera. Le hacia olvidar por unos momentos todo. Pero la confusión aun estaba ahí, no sabría que hacer, ni ahora, ni mañana. Tenía tanto miedo a equivocarse, sentía que en esos instantes lo mejor era quedarse en ese abismo, la pregunta era¿aguantaría?
-¿Puedo sentarme contigo?-- Sus ojos con dificultad miraron un rostro femenino, con mechones rubios y pupilas del mas profundo azul.
-¿Eh?--Era la única palabra que podría pronunciar, su lengua por tanta cerveza estaba muy torpe
-Has bebido demasiado¿seguro que estas bien?-- Preguntó ella, colocando una de sus manos sobre sus hombros.
-¡Déjame solo!-- Se quito del toque de esa chica, y grito. Tambaleándose, no sin antes pedir otra cerveza, hasta la salida de ese lugar. Quería que le dejaran solo porque con nadie más se sentía acompañado. Las palabras de consuelo no servían de nada, las disculpas tampoco. Todo se había arruinado. No le importaba nada, pero el intentar matarse ya no era una opción.
"¿Por qué siempre que me enamoro, tiene que terminar en drama? Duele jodidamente" se decía, al observar su vomito en uno de los callejones en los que había cesado su paso. Se quedo algunos instantes mas, devolviendo todo lo que tenia en su estomago. Llego al hotel, ignorando a la gente que murmuraba a sus espaldas sintiese ofendida, apretó el botón del ascensor después de fallidos intentos. Resbalo su espalda por una de las cuatro paredes de ese ascensor, quedando en el piso, trataba de descifrar si esa silueta que se reflejaba en las puertas metálicas era su verdadero reflejo ó su animo. Las puertas se abrieron, cayéndose varias veces salio para llegar a su habitación, Tom daba gracias al cielo de que ese hotel al menos en la puerta principal fuera de tarjeta y no de llave.
Se tiro de espaldas en el sillón más cercano. Sin detenerse de tomar la cerveza que aun había en la botella, estático situó sus ojos en un punto vació del techo.
-Nunca por siempre-- Murmuró el chico, dejando caer a un lado del mueble la botella de cristal. Cerró sus ojos al sentirlos un tanto vidriosos, estrujaba sus dientes con firmeza, dándose a entender a el mismo que no dejaría salir ninguna lagrima.
Un alivio se hizo presente en él, al saber que su gemelo ni sus amigos estaban ahí para observarle. Después de esa nefasta noche, no volvió a mostrar tristeza alguna, solo un extraño silencio de su parte. No quería parecer el mártir ante nadie.
Cerca de la mano que tenia colgada, toco que en el piso estaba el control del stereo, lo prendió. Al instante escucho la voz de su hermano cantando "In die Nacht", sus labios formaron una mueca amarga, no soporto mas, apago el aparato y arrojo el control remoto contra este.
Sus parpados eran demasiado pesados, parpadeo y miro enfrente a Bill.
-¿Otra vez borracho? Te harás alcohólico-- Tom se levantó, quedando sus rostros a algunos milímetros
-Ese es mi problema.
-Cierto.-- Respondió cortante Bill, estando algo desarreglado.
-¿Georg y Gustav?-- Cuestionó el chico a su hermano menor.
-Se quedaron con unas chicas.
-Ah, otra vez huyes de ellas.
-No sabes nada, vine a cambiarme, iré a otro lado.-- Pronuncio el menor dándole la espalda a Tom, buscando entre las gavetas de un mueble.
-Bill...--Murmuró Tom
-Cállate, no digas cosas que no sientes.-- Tom se enojo ante el comentario de su gemelo, aun sin mucho equilibrio tropezó de camino a su habitación.
"Enfriare estos estupidos sentimientos, hasta hacerlos indiferencia" pensaba Tom, acostándose sin pensar en nada mas.
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-... Y sin mas rodeos, les presento a... ¡Tokio Hotel!-- Decía un hombre vestido de traje, las luces empezaron a tiritar, Georg empezaba a tocar el bajo seguido por Tom con los acordes de su Guitarra, Gustav imponía el ritmo. La voz de Bill inicio los gritos eufóricos de las fans.
-Sujeto la carta, en mi mano fría. La última frase era larga. Mientras siga encendida la estaré mirando-- Bill hizo una pequeña pausa para mirar a sus admiradoras y siguió --Con cada línea, muere un sentimiento, lo que queda oscuridad. Un escalofrió tuyo, no ayuda demasiado. Me esta matando...--Ahora realizo una pausa un poco mas larga y un breve silencio.
-Nos hemos muerto de amor, me mata, porque nuestro sueño esta hecho pedazos. El mundo debería callar y estar solo para siempre. Estamos perdidos aun cuando las potencias se unan, se acabo...-- Tom miraba como nunca antes fijamente la silueta de su gemelo mientras tocaba su guitarra.
-Los buitres vuelan en círculos sobre nuestros dominios. Lo que nos llevamos no tiene valor si nos perdemos. Se acercan, están detrás nuestro, te quieren a ti ya mi-- Los ojos castaños de Bill observaban con detalle el rostro de Tom -Déjame ya, no puedo mas. Me esta matando...-- Avanzo unos pasos hacia el --Nos hemos muerto de amor, me mat. Porque nuestro sueño esta hecho pedazos...-- Tom aparto su mirada de Bill, dirigiendo toda su concentración a tocar bien. Se forzaba tremendamente para no escuchar la ultima parte de la canción que la voz de su hermano repetía constantemente "Se acabó, se acabó".
Todas las personas ahí presentes aplaudían eufóricos la gran representación que habían hecho. No sabían si recibirían algún premio esa noche, pero igual les alegraba estar nominados.
Se acomodaron en sus asientos de la manera habitual para no comenzar nuevos rumores al respecto. Las manos de Bill no se estaban quietas, estaba demasiado nervioso. Su gemelo lo noto, le tomo del brazo sin decirle nada mas, Bill asintió.
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Llegaron después de una larga fiesta, el sol ya había salido, quizás pasaban de las nueve de la mañana.
-¡Estoy muerto¡-- Gritó Bill alzando sus brazos y quitándose la chaqueta que tenia encima.
-Solo pienso en dormir...-- Dijo Georg sentándose en el sofá, bostezando y rascándose su cabeza. Gustav no dijo nada solo se dirigió a su alcoba. Tom de igual manera que su amigo se fue a su cuarto. Otra noche mas bebiendo en exceso, aunque esta vez fuera con excusa. Le estaba preocupando la enorme necesidad que sentía de perderse en el alcohol por lo menos una vez por semana.
Puso su cabeza en la almohada, jurando que se había convertido en una nube demasiado cómoda. Estaba tan feliz de recibir ese premio, pero hasta el mismo se extraño de que no expreso alguna emoción. Al estar reprimiendo cosas, tenia que reprimir muchas más. Ya aseguraba que el amor amordaza. Los días se habían vuelto mas raros para Tom, algunos le pasaba de largo el pensamiento de su gemelo, otras no se lo quitaba de su mente. Había comprendido al menos en todo ese tiempo que, el olvido por voluntad era algo casi imposible, porque igual podía bloquearse algunas cosas. Había perdido la cuenta de con cuantas chicas se había revolcado, se hizo la idea de estar siempre solo, comiéndose la soledad bañada en caramelo en la cama de cualquier motel. Era el respiro que se daba, además de ir a emborracharse, de ese sentimiento que le desesperaba, miraba las ventanas que daban hacia los grandes edificios de afuera, sentía que esas cuatro paredes se convertían en la cárcel con las puertas abiertas en la que vivía, por causa de su corazón, tanto anhelaba que fuera desechadle...
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...Kaulitzest...

