Tomsy Managger


Cantidad de envíos: 131 Edad: 19 Localización: Dualidad... Fecha de inscripción: 10/08/2008
 | Tema: Buscate una vida!! Cap V Dom Ago 17, 2008 9:11 am | |
| Ninguno de los ahí presentes quitaban la mirada de encima a Bill, que estaba sentado en uno de los sillones de esa pequeña sala con su cabeza entre las piernas y sus manos encima de su nuca.
-¿Qué harás Bill? –preguntó Gustav, preocupado con lo que le había el hermano de este.
-Yo… no lo sé, quizás sólo dijo eso por como está… ¿no, doctor?—dijo Bill, ese hombre de edad ya avanzada estaba guardando sus cosas y sacando algunas medicinas para el mayor de los gemelos.
-Puede ser jovencito, esperen a que se mejore para que platiquen con él al respecto.
-Gracias Doctor- hablo Georg acompañando a la salida a aquel hombre, Gustav al tiempo hablaba con los encargados que habían traído para arreglar la puerta y con los otros que habían escuchado de boca de Tom que amaba a su hermano.
Bill olvidándose de lo demás fue a observar como se encontraba su hermano, se asomo y con la luz que salía de afuera de la habitación podía mirar que el seguía recostado, con su respiración un poco agitada.
-Georg… ¿puedes ayudarme?—pronunció el chico cuando se dio cuenta que el doctor ya había partido.
-Claro ¿En qué?-- preguntó a Bill.
-Tom no se ha bañado en buen rato… le vendría bien una ducha—Georg cargo el cuerpo de Tom hasta el baño, el mayor no despertaba a pesar del movimiento.
-Si quieres ve con Gustav, yo bañare a Tom-- dijo Bill.
-¿Estás seguro?—cuestionó el bajista, Bill asintió y Georg salio del baño. Bill con sumo cuidado, quitaba las prendas que cubrían el cuerpo de su gemelo.
El menor de los gemelos sentía una rara sensación a cada toque con la piel de su hermano y tener su calor tan cerca. Tom debería estar delirando cosas, el menor sabia que su gemelo jamás diría tal cosa, sonrió tratando de darse alivio suponiéndose qué lo que había dicho no era otra cosa,sino alguna confusión de su mente por estar tan débil.
Pero… ese beso ¿Por qué Tom le había besado? Bill abrió las llaves de el grifo de la tina y con su mano sobre el agua, revisaba que la temperatura estuviera bien, al estarlo, cargo a Tom que solo traía ahora sus boxers ya dentro de la tina, Bill se los quito.
Su celular comenzó a sonar, dejo a un lado el jabón que había tomado para dar inicio a limpiar el cuerpo de su gemelo, miro con desgano que era el número del chico que había conocido hace no mucho, colgó. No le importaba nada más que su hermano, qué estuviera bien, y no iba a alejarse de su lado hasta que hablaran, a Bill le daba mucha curiosidad el porque de ese beso, pero aún más el porque Tom se había encerrado casi matándose.
Apago el celular, imaginándose que más de uno de los tantos chicos y chicas que conoció le llamarían para una fiesta que harían, seguramente más ahora por el morbo de lo que había sucedido en el último concierto. Bill ya a milímetros del pecho de su hermano, miro que ese estropajo estaba muy rasposo, le causaría molestia a su hermano mayor, así que enjabono sus manos y las paso por encima del cuerpo de Tom.
Los ojos del chico admiraban el rostro de su hermano mayor aún dormido, parecía estar algo angustiado, Bill por más que le mirara no podía llegar a su interior, él quería brindarle esa paz que usualmente miraba cuando se quedaba dormido después de sus borracheras ¿qué había pasado? Fue acaso, desde el cambio que tuvo, quizás si.
-¿Qué te paso Tom?—murmuró el menor de los gemelos mirando como los minutos pasaban rápidamente, ese cambio aunque fue interesante, no le hacia sentirse del todo mejor, un vació comenzaba a formarse en el interior de Bill. Pero no se arrepentía de haber salido a esos lugares, de experimentar con las chicas, sólo se arrepentiría si él se diera cuenta, que ahora el estado de su hermano, fuera un poco responsabilidad suya.
Y a la mente de Bill regresaba ese beso. Bill junto sus manos para atrapar el liquido en el hueco que formaban y quitar la capa de jabón en la piel de su gemelo. Ahora era el momento de su cabello, se situó a espaldas de su gemelo, coloco el contenido de una de las botellas cercanas, y con sus uñas, tallo con cuidado la cabeza de su hermano.
Bill sonrió, él había cometido quizás un error, su hermano igual.
–Somos un par de idiotas ¿no?—susurró Bill en ese baño, la respiración de su gemelo se volvía más constante.
Desde que su hermano mayor le dijo esas palabras que le mostraban que el pensamiento de su gemelo era que no tenia una vida fuera de su gemelo, le hizo enfadar de sobremanera, más que nunca, en más de una vez le llego a odiar, en ocasiones Tom era tan terco, pedante, fastidioso, inmaduro, cruel, idiota… pero, Bill no podía dejar de perdonarle cualquier cosa.
Los ojos castaños del chico se dieron cuenta que ya había acabado de limpiar los cabellos de su gemelo mayor y enjuago con cuidado. Bill había sentido un miedo aterrador, al sentirse tan poca cosa cuando miro de esa forma a Tom dentro de su habitación.
“Y si lo que dijo Tom ¿fuera cierto? ¿Qué haré?” se cuestionó internamente a todo su ser, ya no se imaginaba alguna respuesta clara para eso, pensarlo lo confundía y si se lo decía a sus amigos, seguro lo tomarían como algo raro.
Porque si tu hermano te hace una confesión como esa, lo más natural, seria que le aclararas que seguramente estaría confundido, pero él... estaba entre los dos pensamiento s¿qué era lo que sentía Bill por su hermano? Hace unas semanas lo tenía bastante claro, y Tom, con un sólo contacto, le había plantado una enorme duda qué causaba un caos interno, le devoraba su pensamiento.
Con su mano sumergida en la tina busco la cadena del tapón de la tina para que el agua se fuera, envolvió el cuerpo de su hermano en una de las toallas, al intentar sacarlo perdió unos momentos el equilibrio, acercándose peligrosamente al rostro de su hermano, con su aliento chocando contra su rostro, sintiendo que le quemaba la piel sentir ese aire caliente, se quito ese pensamiento de su mente y lo sentó sobre el excusado para ponerle su ropa haciéndolo de la manera más rápida.
Al salir con su hermano entre sus brazos, sintió las miradas de los que aún se encontraban ahí, Gustav y Georg todavía estaban quedando de acuerdo con ellos para que no dijeran ni una sola palabra de lo que había ocurrido, no querían echarle leña al fuego que traían ya los reporteros.
Apago las luces después de depositar encima de la cama su cama el cuerpo de su hermano mayor, la alcoba de Tom estaba muy desordenada. Cerro la puerta para tener más intimidad con su hermano, que estaba profundamente dormido, paso a paso se acerco hasta el lado izquierdo de la cama estando junto a la lámpara se puso de rodillas, puso sus brazos sobre la cama y su cabeza sobre estos, observando como bajaba y subía el pecho de su hermano.
Se encontraban solos, Bill sentía que las lágrimas salían de sus ojos otra vez, como cuando miro la silueta de su hermano al destruir la puerta con el hacha. Tenia que saber, detestaba tener tantas dudas sobre quien el pensaba conocía perfectamente.
¿Qué era lo que le ocultaba su hermano mayor? No lo podría saber de otro lado, más que de las propias palabras de este.
Bill acerco su frente a la de su hermano, le había bajado la fiebre, los medicamentos que le dio ese doctor estaban teniendo efecto. El cuerpo de Tom empezó a temblar, Bill no se tardo mucho en cubrirlo con unas mantas pero a pesar de eso Tom no dejaba de tener espasmos, el chico se recostó a su lado, abrazándolo, lentamente los espasmos se fueron aminorando hasta ser nulos.
Un suspiró salio de la boca del pelinegro, se había asustado otra vez.
Le dolía tanto mirar a su hermano de esa forma, pocas veces Tom se enfermaba y cuando lo hacia,no le duraban mucho, o siempre se hacia el fuerte, jamás le vio así. El beso que le había dado en ese concierto, le dolía mucho.
Bill estrecho más su abrazo, era como estar pasando uno de los inviernos más crudos, había experimentado el veneno que daba el tiempo, sintiendo una desesperación infinita cuando Tom no salía de su habitación. Dolía tanto sentir la soledad, pero era aún peor la soledad sin su gemelo.
Quizás Bill había tratado de encontrar una salida a su soledad, pero no ver a Tom, no escucharlo, no sentirlo como cada mañana, le había casi matado interiormente.
Ahora no se podía imaginar una vida sin él, unos cuantos días fueron una tortura, no quería pensar en ese momento cuando sus vidas se separasen, porque eso de que Tom le amara, Bill sabia que era una falsedad creada por su mente.
Bill, al traer a esos chicos al hotel, había experimentado muchas cosas, haciendo unas cuantas cosas con su nuevo amigo y con las chicas que no le agradaban del todo a Bill pero eran solo para practicar. ¿Por qué no sentía la sensación que ahora mismo sentía con su gemelo? En la mente de Bill, pasaban las imágenes de cada una de las caricias que brindo a esos cuerpos, sólo pasaba sus manos con frivolidad, siguiendo lo que su carne le pedía.
Pero pasando las yemas de sus dedos por la espalda de Tom, sentía espasmos en su estomago. “¿Por qué?” se preguntaba a si mismo el chico.
Otra vez, como en áas de una de sus discusiones, el mayor sólo le brindaba el silencio, Bill no creyó ver en su vida otra vez llorar a su hermano, quizás cuando murieran sus padres, pero nada más. “La mayoría de la culpa ha sido del estupido de Tom… ¿Por qué no puedo enfadarme con él?” pensaba Bill, aspirando el aroma de su hermano.
El menor de los gemelos tenia tanto miedo de que llegara la mañana, en estos últimos días había vuelto a tener tantos miedos juntos, que entorpecían sus palabras, sus acciones, sus pensamientos, todo.
A la mañana siguiente, quisiera o no, tendría que hablar con su hermano mayor, saber el porque de sus acciones, quizás Tom querría saber también lo que Bill había hecho durante esas fiestas. Todo cambiaria, a Bill le parecían buenos todos los cambios, pero tenia mal presentimiento sobre este cambio en especifico, su relación jamás volvería a ser la misma, no quería que eso pasara, aunque, desde lo de sus cambios de actitud, todo entre ellos cambio.
Ningún sonido se escuchaba en el exterior, Bill quería olvidar todos esos días, que le importaba ahora haber adquirido experiencia en lo que su hermano era experto, ni esa estupida venganza que había tomado, ni tampoco quería tener la prueba de que podía vivir hasta mejor sin necesitar de su hermano… al menos en apariencia. Quería que hubiera más noches así, cerca de su hermano, sin dirigirse alguna palabra, aunque ahora las necesitara, prefería quedarse en silencio, para no arruinar las cosas, para no crear malentendidos, no más.
El sonido de los susurros de Bill era lo único que rompía el silencio, no quería olvidar esa noche, aunque los ojos del menor de los gemelos no dejara de llorar, se sentía tan aliviado de volver a tener tan cerca el cuerpo de Tom, se sentía en su hogar, no en medio de frialdad y frivolidad. Pero nada le ayudaba a dormir, se sentía tan perdido, esa noche, seria de lagrimas sin estrellas, aunque una sonrisa estaba formada en el rostro de Bill, no sabia realmente como se sentía, era imposible que la noche fuera eterna, tarde o temprano los gemelos tendrían que enfrentarse y ser completamente sinceros. Se distanciarían más, Bill lo sentía, seria una despedida extraña quizás, en la que estarían lejos pero viviendo juntos.
En esa situación, antes de que su hermano le dijera eso antes de dormir, el chico de cabellos oscuros se sentía en el ojo de una tormenta que le destruía rápidamente. Sentía que ya lo estaban abandonando. Reflexionar sobre lo que haría mañana, le parecía absurdo, como querer arrancarse su sombra, no sabia porque, pero no quería pensar mucho.
-Por favor Tom…quédate cerca—pronunció Bill a Tom, que seguía con sus parpados cerrados. Había una sensación rara impregnada en el aire, todo para Bill se había vuelto extraño, ajeno a él, menos el cuerpo de su hermano mayor.
Bill observo como Tom se revolvía entre sus brazos, cambiándose de posición a cada momento, su hermano estaba cubierto en un bello desorden, todo era confuso, él dormía. “¿Llorar? Esto no me sirve de nada” se dijo a si mismo Bill quitando los brazos alrededor de su gemelo, dándole la espalda. Tenia la sensación de que su alma se quebrantaba, su suerte era peor. ¿Seria tonto de su parte creer en alguna esperanza de que todo se solucionaría? La relación con su hermano seria un bostezo interminable, y su sonrisa solo una ilusión hasta para su propia mirada.
Delirios de la mente de su gemelo, el ocaso de otro pensamiento más, ecos de recuerdos que serian quizás lo único que le quedara de su hermano a partir del día siguiente, una ficción tras otra¿esa seria su vida sin Tom?
Bill se incorporo, no podía soportar tanta confusión, esta crecía más estando cerca de su hermano mayor, quería reposar unos minutos en su soledad nocturna. Al ya levantarse, sintió una mano en su espalda.
-¿Por qué te vas?... quédate…junto a mi—era la voz en tono muy bajo, de Tom, Bill se giro, mirando entre la oscuridad, los ojos entreabiertos de su hermano.
-Duérmete, yo dormiré en el sofá, estarás más cómodo—sonrió falsamente Bill, Tom se intentaba sentar con dificultad
-Por favor… no—Bill se quedo estático, la voz de Tom parecía quebrarse en cada palabra, apenas formando oraciones. Las manos de Bill se hundieron entre las rastas de Tom, observando los ojos de su hermano mayor, como si fueran ahora dos profundos abismos.
-Estás muy cansado… me quedare hasta que te duermas otra vez—susurró Bill, Tom negó con la cabeza.
-Entonces…no dormiré, yo… no quiero…que te vayas…no otra vez.
Bill saco otro más de sus suspiros, y subió nuevamente sus piernas al colchón, quedándose sentado.
–Bien, me quedare—Tom se recostó sobre el regazo de Bill.
Tom cerró sus ojos, y cayo entre sueños otra vez. La mente de Bill repasaba esas tres silabas de parte de Tom, ese beso, algo tan triste.
Los rayos de la luna entraban a través de las persianas que cubrían la ventana de cristal, Bill anhelaba encontrar algún tipo de paz, el sueño no llegaba, al mirar la luna Bill podía leer lo que en su corazón pasaba, se sentía tan frió.
“¿Yo lo amo?” se preguntó Bill acariciando el rostro de su hermano mayor, tragando saliva con dificultad, acrecentando la ansiedad por saber definir sus sentimientos, mañana seria el día, la mañana estaba cerca. Era una fuerza irresistible, ya no podría estar más tiempo, pero aquello… no le brindaría felicidad a ninguno de los dos, quizás momentánea ¿Felicidad?... la realidad le gritaba al oído a Bill: “Eso no existe”._________________  ...Kaulitzest...   |
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